Revista Brújula #137 Bajo la Lupa
30/10/2026

¿Cómo fortalecer el capital humano para impulsar el desarrollo del país?

El desarrollo humano en nuestro país ha avanzado; según el último informe, el Perú se ubica en el puesto 79 de 193, lo cual lo coloca dentro del grupo de desarrollo humano alto (PNUD, 2025). Sin embargo, todavía persisten diversas brechas que impiden que se geste plenamente el potencial de los peruanos. Los especialistas Jaime Saavedra, director de Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, y Jorge Yamamoto, gerente general de B y P Bienestar y Productividad, analizan los ejes en torno a cómo se está generando el capital humano de los peruanos para impulsar el desarrollo del Perú.

El Banco Mundial estima que un niño nacido en Perú alcanza aproximadamente el 61% de su potencial de productividad e ingresos futuros si se compara con un escenario de educación completa y salud plena.

Según los indicadores, un menor podría lograr solo el 61% de su potencial productivo en su adultez.

Sobre ello, Jaime Saavedra plantea que el capital humano es uno de los motores del desarrollo económico, ya que para que una persona pueda contribuir a la productividad del país, no basta con que haya tenido acceso a la educación, sino que también necesita desarrollar conocimientos, habilidades y capacidades. En referencia a ello, Jorge Yamamoto añade al bienestar vinculándolo con la productividad porque dicho estado de ánimo sí tiene efectos sobre la productividad y el desempeño laboral.

El capital humano no puede reducirse únicamente a la acumulación de años de estudio, puesto que también implica desarrollar capacidades que permitan a las personas desenvolverse plenamente para que contribuyan al desarrollo. Dichas aptitudes no se construyen de manera aislada, sino que son el resultado que se da a lo largo de la vida. Para Saavedra, existe la preocupación de que dichas condiciones actualmente dependan del contexto social de la persona: “Somos un país desigual en términos de las oportunidades de la gente”, añade. Simultáneamente, Yamamoto explica que no se debe reducir la educación solo a conocimiento, sino que se debe formar a los peruanos en habilidades, actitudes, autorregulación, valores y cultura. Para los especialistas es necesario garantizar las condiciones necesarias para que los peruanos desplieguen a lo largo de su vida las capacidades integrales, lo cual es el siguiente desafío.

  • ¿Qué ocurre cuando las personas llegan al mundo laboral?

En el ámbito del trabajo, desarrollar competencias no garantiza que estas se traduzcan en productividad porque el entorno en el que las personas trabajan también importa. Para Yamamoto, las limitaciones de salud y las carencias de educación formal pueden convertirse en barreras para el desempeño laboral. De manera que el capital humano no depende únicamente de formar personas, sino de generar las condiciones para que esas capacidades puedan desplegarse en el trabajo en un ambiente idóneo. Por ello, sostiene el experto, las empresas deben comprender que la gestión de personas sí puede tener efectos sobre la productividad, pero necesitan dejar de priorizar modelos que no funcionan en el contexto del Perú. 

Dicha productividad, vinculada al capital humano, no solo genera efectos dentro de una empresa, sino que es parte de la capacidad de un país para crecer, según explica Saavedra. El economista plantea que los recursos naturales son importantes para financiar el desarrollo, pero no constituyen el principal motor del crecimiento de un país. Es así como el factor determinante es la capacidad de las personas. Como resultado, la inversión en las personas resulta fundamental para sostener el desarrollo del Perú.

Actualmente, la incorporación de la inteligencia artificial (IA) introduce un nuevo desafío. El experto considera que puede mejorar la calidad de los servicios, pero advierte que, si su acceso se concentra en las instituciones que ya cuentan con mejores condiciones, puede ampliar las brechas que ya existen.

Finalmente, fortalecer el capital humano exige tanto invertir en las capacidades de las personas como transformar los sistemas que deben sostenerlas: escuelas, servicios de salud, empresas y Estado. En este escenario, el desafío para el Perú no consiste únicamente en formar personas con conocimientos y habilidades, sino en garantizar que puedan convertir esas capacidades en bienestar y productividad a lo largo de su vida. De esta manera, invertir en capital humano supone no solo apostar por el crecimiento económico, sino también por una sociedad en la que más peruanos puedan desarrollar sus capacidades y contribuir al desarrollo de nuestro país.