Revista Brújula #135 Generación PUCP
07/07/2026

Conoce a Vanessa Aparicio, colorista peruana ganadora de un BAFTA

Vanessa Aparicio es egresada de Comunicación Audiovisual y cuenta con una maestría especializada en Corrección de Color por la National Film and Television School (NFTS) del Reino Unido. En 2023 fue parte del equipo ganador de un BAFTA por el cortometraje Jellyfish and Lobster, en el que participó como colorista. A lo largo de su carrera ha colaborado con artistas como Karol G, Sevdaliza, Grimes, Maverick Sabre y PRESIDENT, así como con marcas internacionales como Adidas, Under Armour, Sprite, Vans, Hyundai, Nike, Meta, Samsung, New Balance, Gymshark, John Lewis y Mulberry, entre otras. Tras desarrollar su carrera durante tres años en Glassworks Amsterdam y Glassworks London, actualmente trabaja en Londres como colorista freelance para proyectos de cine, publicidad, televisión y videoclips, y está representada por Colour by Fawn en el Reino Unido y Europa.

¿Quién es Vanessa Aparicio?

Soy una colorista peruana radicada en Londres. Trabajo principalmente en cine, televisión, publicidad y videoclips, ayudando a definir el lenguaje visual de cada proyecto a través del color. Aunque mi carrera me ha llevado a trabajar con directores, directoras, fotógrafos y fotógrafas y marcas de distintas partes del mundo, sigo sintiéndome profundamente conectada con mis raíces peruanas y con la manera en que nuestras historias nos enseñan a observar el mundo. 

¿Cómo descubriste que querías dedicarte a la corrección de color? 

Descubrí la corrección de color casi por accidente. Durante mis estudios sabía que me apasionaba la imagen y la fotografía, pero no conocía en profundidad la profesión de colorista. De hecho, la primera vez que me encontré con este mundo fue mientras trabajaba en Perú como parte de un equipo de producción en una película. Cuando empecé a explorar esta área entendí que reunía muchas de las cosas que más me gustaban: la narrativa, la psicología de la imagen, el arte y la tecnología.

¿Cómo adaptas tu mirada creativa a narrativas y públicos tan distintos?

Lo más importante es entender qué necesita cada proyecto. Mi trabajo no consiste en imponer un estilo personal, sino en potenciar la visión de la historia y las del equipo creativo con los que colaboro. En una película suelo tener más tiempo para desarrollar una evolución visual que acompañe el arco emocional de los personajes. En publicidad, en cambio, muchas veces el reto está en comunicar una idea o una identidad de marca de forma inmediata. Aunque los formatos cambien, el objetivo siempre es el mismo: encontrar una estética que ayude a contar mejor la historia y conecte con el público al que está dirigida. 

Ganaste un BAFTA por tu participación como colorista,  ¿qué significó este reconocimiento para tu carrera y qué aprendizajes te dejó ese proyecto?

Fue un momento muy especial y completamente inesperado. Más allá del reconocimiento en sí, lo viví como una confirmación de que el trabajo que había venido construyendo durante años estaba encontrando un espacio dentro de una industria extremadamente competitiva. Lo que más aprendí de ese proyecto fue el valor de la colaboración. Una película es el resultado del talento y el esfuerzo de muchísimas personas, y el color es solo una pieza dentro de un engranaje mucho más grande. 

¿Cómo te preparó la PUCP para desenvolverte en una industria audiovisual tan global y competitiva?

La PUCP me dio una base muy sólida para entender el audiovisual desde una perspectiva integral. Cuando llegué al entorno internacional, muchas de las herramientas que utilizaba habían nacido durante mis años en Lima. Valoro mucho que la universidad fomenta la curiosidad y el pensamiento crítico. En una industria que cambia constantemente, la capacidad de aprender, adaptarse y cuestionar es tan importante como cualquier conocimiento técnico.

¿Qué te gustaría que más personas conocieran sobre el rol de una colorista?

El trabajo de una colorista va mucho más allá de corregir errores o hacer que una imagen se vea más atractiva. El color forma parte del lenguaje narrativo de una obra. Puede influir en cómo percibimos a un personaje, cómo interpretamos una escena o incluso cómo recordamos una historia. También es un trabajo profundamente colaborativo. Las decisiones de color nacen del diálogo y se debe respetar y potenciar la intención creativa del proyecto. 

¿Qué consejo le darías a las y los estudiantes que sueñan con desarrollar una carrera internacional en la industria audiovisual?

No esperen sentirse completamente preparados para empezar. A menudo creemos que necesitamos tener todas las respuestas, pero en realidad gran parte del aprendizaje ocurre en el camino. También les recomendaría que desarrollen una voz propia, que sean curiosos y que construyan relaciones genuinas con las personas que conocen en la industria. Sobre todo, no se limiten por el lugar donde nacieron. Muchas de las oportunidades que he tenido han surgido precisamente porque podía aportar una mirada distinta, moldeada por mi experiencia, mi cultura y mi forma de ver el mundo.

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