Ricardo es actor, artista creador y gestor cultural ayacuchano, que ha hecho de sus raíces el motor de su trayectoria. Fue nominado a los Premios Luces 2026 por su protagónico en la obra El rincón de los muertos y es miembro fundador de la asociación cultural Awaqmuyu en Ayacucho, que busca descentralizar el arte y contribuir al desarrollo cultural de su tierra natal. También es danzante de tijeras bajo el nombre de Apu Pisqota de Huamanga y, desde muy joven, ha participado en películas como Retablo y La casa rosada.
Soy un actor, artista creador y gestor ayacuchano. Me he dedicado a la actuación desde muy pequeño y a hacer teatro de calle junto a otros ayacuchanos y ayacuchanas. He participado en películas, en teatro y tengo una asociación cultural en Ayacucho donde, junto a mis compañeras y compañeros, intentamos devolver a nuestra tierra todo lo que hemos aprendido en la capital.
He dedicado toda mi vida al arte en Ayacucho: fui mimo, estatua humana, animador de fiestas y he explorado varios oficios. En quinto de secundaria se pre estrenó La Casa Rosada, mi primera película, y empecé a grabar Retablo; pero yo quería estudiar psicología. Sin embargo, me involucré tanto en el arte que mi madre sugirió estudiar actuación; supe que era desafiante pero agradezco haber contado con el apoyo de mi familia.
Con “El Rincón de los Muertos” estamos viajando por el mundo. Al regresar quisiera abrir una Facultad de Artes en la Universidad San Cristóbal de Huamanga y explorar áreas como gestión o dirección, ya que quiero hacer y promover el arte en Ayacucho para descentralizarla y formar una industria que ayude a quienes se enfrentan a la discrimacion o la falta de recursos.

¿Qué ha significado para usted participar en películas reconocidas internacionalmente como La casa rosada, Retablo y Tatuajes en la memoria?
Cada experiencia me dejó un aprendizaje distinto. En Retablo, aprendí cómo producir una película con recursos económicos y desde un enfoque respetuoso. En La Casa Rosada, que enfrentó dificultades de distribución, comprendí lo difícil que es hacer cultura en el Perú. Con Tatuajes, tomé más conciencia sobre la importancia de cuidar a tus actores y estar dispuesto a siempre aprender de los demás.
La universidad me brindó una buena formación y herramientas valiosas. De docentes como Alfonso Santistevan y Jorge Villanueva, recibí enseñanzas, oportunidades y distintas perspectivas sobre el teatro y las artes escénicas. Pero, gran parte de mi aprendizaje ocurrió en la práctica: actuando, escribiendo y dirigiendo proyectos; la universidad me dio herramientas y contactos importantes, pero el trabajo en el campo artístico me ha permitido seguir desarrollándome profesionalmente.
Somos un país mestizo y es muy complejo reconocernos en nuestro propio mestizaje. Por eso es muy importante sentir ese pulso identitario y abrazarlo ¿Quién fue tu abuelo? ¿Quién fue tu abuela? ¿Por qué tu apellido? Por otro lado, el artista necesita entender que es testigo de la realidad y debe conocer lo que comunica, esto es muy útil e importante para entender cómo funciona la industria en el país.
