Revista Brújula #134 Bajo la Lupa
10/06/2026

Del sencillo al QR: el boom de las billeteras digitales

El crecimiento de las billeteras digitales está cambiando la relación de los peruanos con el dinero. En cuatro años, las transacciones por estas herramientas móviles pasaron de cero a más de 105 millones de operaciones mensuales, según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). Sobre este fenómeno, Johanna Cuba, ingeniera informática PUCP, quien es especialista en seguridad de la información y ciberseguridad, y Germán Estrada, economista PUCP, quien cuenta con una maestría en Finanzas y en Emprendimientos de Tecnología, experto en startups tecnológicas, explican las oportunidades, limitaciones y riesgos que enfrenta el ecosistema de billeteras digitales en el contexto peruano.

Existen diferentes opciones de billeteras digitales en el Perú: Yape, Plin Tunki, Agora PAY o BIM, pero son las dos primeras las que acaparan el mercado con 28 millones de cuentas activas, según datos del BBVA. Sobre ello, Estrada explica que el avance de las billeteras digitales forma parte de una competencia entre los bancos tradicionales y nuevos actores tecnológicos. “La industria siempre tiene incumbentes y entrantes”, sostiene, al referirse a cómo las empresas de tecnología financiera (fintechs) buscan ganar espacio frente a las entidades financieras tradicionales, las cuales ya están consolidadas. Según el especialista, estos nuevos modelos no apuntan inicialmente a toda la población, sino a segmentos específicos familiarizados con la tecnología. “El punto de entrada tiene que ser que tengas un smartphone”, añade.

¿Están preparados los usuarios peruanos?

Cuba considera que el crecimiento de estas plataformas se aceleró tras la pandemia. “Todos los servicios digitales empezaron a usarse de manera más masificada”, señala. A su juicio, las billeteras digitales nacieron también con un componente de inclusión, debido a la alta brecha de bancarización que todavía existe en el país. No obstante, advierte que esta digitalización trae nuevos riesgos. Sobre las estafas más frecuentes, la experta en ciberseguridad señala las prácticas de ingeniería social, enlaces falsos y códigos QR adulterados. El problema no siempre está en la aplicación bancaria, sino en teléfonos comprometidos o usuarios sin educación digital suficiente.

El acceso tecnológico es clave para el desarrollo de estas plataformas. Estrada remarca que las fintech necesitan dirigirse a usuarios que ya tengan hábitos digitales previos y cierta familiaridad con servicios financieros. Por ello, cuestiona la idea de que las fintech deban tener como objetivo principal la inclusión financiera: “La inclusión financiera puede ser un efecto posterior, pero no debería ser nunca la intención inicial”, afirma. Cuba, por su parte, sostiene que el problema no está únicamente en el acceso, sino en la preparación del usuario para enfrentar riesgos digitales. “El usuario promedio no tiene una conciencia de ciberseguridad ni siquiera básica”, advierte. Para la especialista, uno de los mayores errores es trasladar toda la responsabilidad de protección al consumidor.

En ese sentido, ambos expertos también dialogan sobre el rol de las entidades financieras. Estrada considera que los bancos utilizan aplicaciones como Yape como una estrategia para atraer clientes hacia sus servicios tradicionales. “El banco tradicional no ve estas aplicaciones como un fin, sino como un medio”, explica. Además, sostiene que las grandes entidades financieras no tienen incentivos reales para cambiar el sistema. Cuba complementa esta visión desde la regulación y la seguridad. Según explica, las entidades financieras sí cuentan con mecanismos de protección, pero la normativa avanza mucho más lento que la tecnología. A ello se suma que muchas medidas de seguridad continúan dependiendo de la acción del usuario, especialmente frente a modalidades de fraude digital.

“El usuario promedio no tiene una conciencia de ciberseguridad ni siquiera básica”

Aunque las billeteras digitales continúan expandiéndose y facilitando las transacciones cotidianas en el país, todavía existen desafíos importantes a consolidar dentro del ecosistema financiero digital. La necesidad de fortalecer la educación digital, actualizar las regulaciones y mejorar los mecanismos de protección para los usuarios será clave en un contexto donde la tecnología avanza cada vez más rápido. En medio de este proceso, el crecimiento de plataformas como Yape y Plin evidencia no solo un cambio en la forma de consumir y pagar, sino también una transformación más amplia en la relación de los peruanos con el sistema financiero y las herramientas digitales.

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