Liliane Santos es fundadora y CEO de The Admissions Lab by Lils in London, consultora especializada en asesoría para admisiones universitarias y becas de alta competencia a nivel mundial. Actualmente, divide su tiempo entre Perú, Reino Unido y otros países donde desarrolla sus proyectos y asesorías internacionales. Detrás de ese recorrido internacional existe una historia marcada por dudas, aprendizajes, resiliencia y una constante capacidad de adaptación.
Para Liliane, estudiar en el extranjero no fue un sueño que tuvo desde adolescente. De hecho, reconoce que cuando ingresó a la universidad aún no tenía completamente claro qué camino quería seguir. “Como muchos chicos, todavía estaba en proceso de descubrir qué cosa me gustaba y a dónde quería ir profesionalmente”, recuerda. Con el tiempo encontró nuevos intereses y construyó su propio camino, pero valora profundamente la formación que recibió en la PUCP, especialmente por las herramientas que más adelante le permitieron desenvolverse en contextos internacionales.
La idea de cursar una maestría fuera del Perú apareció recién durante su experiencia laboral. Escuchar las historias de profesionales que habían estudiado en el extranjero despertó en ella una meta que antes no había considerado. “Rodearme de personas que ya habían dado ese paso me permitió ver esa posibilidad que antes ni siquiera había contemplado”, comenta. Motivada por esas experiencias, decidió iniciar un proceso que pronto descubriría que estaba lleno de exigencias, incertidumbre y desafíos personales.
El primer gran obstáculo fue el idioma. Mientras trabajaba a tiempo completo, debía encontrar espacios para prepararse para el IELTS, examen indispensable para postular a universidades británicas. No logró el puntaje requerido en su primer intento, situación que le generó frustración después de meses de preparación. Aun así, volvió a intentarlo. “Algo que aprendí es que perseguir una meta importante implica convivir con la incertidumbre”, afirma. Posteriormente vinieron otros retos: la búsqueda de financiamiento, las postulaciones, la visa y la organización de todos los documentos necesarios para concretar su proyecto.
Su llegada a Londres marcó el inicio de una etapa aún más desafiante. Aunque ya había tenido experiencias internacionales, esta vez debía adaptarse sola a un nuevo sistema educativo, una nueva cultura y una dinámica que combinaba estudios y trabajo. Los primeros meses fueron especialmente complejos. Le costaba entender a profesores y compañeros, atravesó dificultades personales, enfrentó una fuerte presión económica y llegó a cuestionarse si realmente pertenecía a ese lugar. Sin embargo, el apoyo de su familia, amigos y universidad, sumado a su perseverancia, le permitió seguir adelante. “Vivir fuera del país te obliga a conocerte a ti mismo de una manera muy profunda”, señala.
“Algo que aprendí es que perseguir una meta importante implica convivir con la incertidumbre”.
Precisamente de esas experiencias, incluyendo los momentos más difíciles, nació el proyecto que hoy lidera. A través de redes sociales comenzó a compartir de manera espontánea cómo era estudiar y trabajar en el Reino Unido desde la perspectiva de una peruana, sin idealizar la experiencia. Con el tiempo descubrió que muchas personas querían estudiar en el extranjero, pero no sabían por dónde empezar ni encontraban una orientación cercana. Así surgió The Admissions Lab by Lils in London. Más que una consultora, el proyecto se consolidó como un espacio de acompañamiento humano para quienes buscan oportunidades académicas internacionales.
Liliane destaca que este crecimiento no ha sido un esfuerzo individual. El equipo está conformado mayoritariamente por egresados PUCP y varios de sus integrantes también han estudiado o trabajado en el extranjero, experiencia que fortalece el acompañamiento que brindan a los postulantes. Estefanía, Gabriela, Edwin, Leda, Natali y Mayra forman parte activa de este trabajo, aportando desde distintas especialidades para orientar a quienes desean construir una trayectoria internacional.
Hoy, junto a su equipo, ha acompañado a cientos de personas en procesos de admisión y búsqueda de becas. Sin embargo, para ella el mayor impacto no está únicamente en los resultados obtenidos, sino en la transformación que observa durante el proceso. “Las oportunidades suelen llegar a quienes se atreven también a intentarlo, incluso cuando no tienen todas las respuestas”, asegura. Su historia de resiliencia demuestra que el crecimiento rara vez sigue una línea recta, pero que muchas veces surge precisamente al continuar avanzando pese a las dudas.